Vulnerabilidad de Migrantes Venezolanos

La indefensión de los niños migrantes venezolanos eleva sus niveles durante la pandemia, habiendo comenzado el año pasado.

Según estudios, alrededor de 250.000 venezolanos, de los 5 millones que salieron del país, han regresado al inicio de la pandemia y se estima que éste año seguirán llegando más migrantes de diferentes partes de Sudamérica, principalmente.

El Centro de Investigaciones Populares (CIP) y la organización defensora de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, Cecodap, hallaron el estado tan vulnerable de los niños llegados de Perú, Colombia, Trinidad y Tobago, entre otros países.

Los niveles de desnutrición son altos, e incluso varios de los jóvenes que llegaron aseguran que en el extranjero padecieron necesidades, dónde sus niños fueron los más perjudicados.

“Cuántas historias, cuántos rostros de niños muertos que no son reportados oficialmente. Los ponían a hacer la cola para agarrar la comida por el cual ese solazo, no les importaban los niños, no les importaban las mujeres embarazadas, había niños que tenían demasiada diarrea”, agregó la miembro del CIP.

La vulnerabilidad de los Derechos Humanos para con los venezolanos se ha vuelto el pan de cada día para muchas personas, pero son pocos los medios de comunicación que dan a conocer la noticia.

Tal fue el caso de los niños deportados de Trinidad y Tobago. Ellos fueron aislados de sus padres, para subirlos a una balsa y ser llevados a Venezuela. Nadie sabía el motivo, hasta que dieron a conocer la razón: esos niños tenían una audiencia en un tribunal para ver si podían quedarse en el país.

Más sin embargo estuvieron días desaparecidos, se sabe que padecieron frío, hambre y sed; entre ellos había un bebé de meses junto a su madre. Muchos de los niños que llegaron nuevamente a la isla estaban deshidratados por el arduo viaje en balsa.

Pero, como mencioné anteriormente, son pocas las personas que conocen éstas noticias; mientras más violación a los DDHH existe, menos personas reclaman lo sucedido.

Recordemos que son niños escapando de una dictadura junto a sus padres. No perdamos nuestra empatía con ellos, ni con nadie.

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